SECUNDARIOS ORGANIZADOS

Con lucha y protagonismo los pibes ganamos la copa de leche en la escuela Bustos en Santa Fe.

Desde la Agrupación Atenea, conducción del Centro de Estudiantes de la Escuela Juan Bautista Bustos n°256 en Santa Fe, los estudiantes conquistamos la implementación de la Copa de Leche en nuestra escuela. resultado de un proceso de organización, debate y lucha protagonizado por los pibes desde el cuerpo de delegados demostrando que luchar sirve y rebelarse haciendo parte al conjunto es justo.

Esta pelea empezó el año pasado, cuando desde el Centro de Estudiantes salimos a recorrer los cursos, haciendo encuestas para conocer en profundidad nuestras problematicas, peleando aprender fundamentalmente del conjunto de nuestros compañeros. Ahí apareció con claridad una realidad que atraviesa a miles de pibes y pibas del país: en nuestras escuelas se estudia con hambre. Compañeros que llegan sin desayunar, que pasan horas en la escuela sin comer y familias cada vez más golpeadas por la inflación, la precarización, el ajuste y el abandono del Estado.

Mientras el gobierno de Milei descarga su brutal plan de ajuste sobre el pueblo y ataca la educación pública, el gobierno de Pullaro aplica la misma receta en Santa Fe sobre las necesidades de la juventud. Nos quieren hacer creer que no hay plata para garantizar un derecho tan básico como la Copa de Leche. Pero sabemos muy bien que plata hay. El problema es que no está destinada a satisfacer las necesidades del los trabajadores y las adolescencias que somos cada vez mas golpeados, sino a sostener otros intereses. Mientras que en las escuelas faltan respuestas hasta para los problemas más urgentes.

Por eso sostuvimos durante tantos meses la pelea por la Copa de Leche. Porque luchar para que ningún pibe tenga que estudiar con hambre es en parte, algo por lo que ponemos el cuerpo todos los días, fue realmente poner en el centro las necesidades de las mayorías. 

Desde el MUS impulsamos reuniones con el Cuerpo de Delegados (pilar fundamental para arrancarle al gobierno esta conquista), asambleas por curso para discutir la importancia de la pelea por la copa de leche, los responsables de estas necesidades  y empujar la lucha planificando su camino con los pibes, en cada espacio de nuestra escuela debatimos y peleamos por la copa de leche durante un año. Hicimos carteleadas en conjunto con el cuerpo docente, abrazos simbólicos a la escuela poniendo en el centro nuestras necesidades, actividades de difusión, y juntamos más de 400 firmas de compañeros que entendían que era necesario.

En el marco de nuestra jornada nacional de lucha del MUS llevamos el reclamo a la Regional Cuarta presentandonos con un pedido de informe. Allí, el supervisor nos dijo abiertamente que la Copa de Leche no llegaba porque «no había plata». Esa respuesta, lejos de desanimarnos, nos expresó algo que ya sabíamos: cuando se trata de nuestras necesidades, no hay recursos. Pero para otras “prioridades», la plata aparece. Por eso decidimos avanzar al Ministerio de Educación a exigir la llegada de una copa de leche, argumentando el por qué de la necesidad y urgencia. Expresando nuestro desacuerdo con que las necesidades de los estudiantes no estén en la agenda del gobierno provincial.

No conformes, organizamos con el cuerpo de delegados un corte de calle con más de 300 compañeros confirmados. La sola preparación de esa medida, la disposición de cientos de pibes dispuestos a ganar la calle y la firmeza de sostener el reclamo hasta el final fueron fundamentales para arrancar la implementación de la Copa de Leche. El mismo día que enviamos un Mail al ministerio contando la toma de la medida es que se nos hace llegar la resolución para la implementación de la copa, que se comenzó a implementar a la semana, firmada por el Ministro de Educación.

No fue decisión de ninguna gestión, fue el protagonismo del primer al último estudiante el que hizo posible arrancarle algo a estos gobiernos, los compañeros que debatieron en sus cursos, los que juntaron firmas, hicieron carteles, participaron de las asambleas y se movilizaron.

En tiempos en los que Milei y Pullaro pretenden sembrar resignación e individualismo, la experiencia de la Bustos nos demostró que otro camino es posible. Cuando los estudiantes nos escuchamos, nos organizamos desde el más callado del salón al más politizado, levantamos las problemáticas concretas de las mayorías, confiamos en nuestra propia fuerza y sabemos quienes son los responsables de nuestras necesidades: somos capaces de torcerles el brazo y sumar conquistas.

La Copa de Leche es un paso muy importante, pero la pelea no termina acá. Vamos a seguir construyendo un movimiento estudiantil, combativo y al servicio del pueblo, para pelear por más presupuesto para la educación pública, por estudiar en condiciones, por equipos de salud mental, por becas, por BEG suficientes y por todos los derechos que nos niegan y arrebatan.

Porque el hambre no puede entrar a las escuelas y porque cada conquista demuestra que la juventud organizada puede abrir camino, transformando la bronca en organización y lucha. Fiel muestra de que luchar sirve.

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