Los jóvenes comunistas revolucionarios tenemos un maestro que nos orienta en el camino hacia la revolución en Argentina. Con orgullo decimos que somos maoístas, “los herederos de Mao y del Che”, hijos de la clase obrera y del pueblo.

Mao nació el 26 de diciembre de 1893 en Shaoshan, una aldea a ochenta kilómetros de Changshá, capital de Junán. En 1911, cuando estalló la revolución contra el emperador, Mao marchó a Changshá, se incorporó al movimiento revolucionario y fue soldado seis meses en las tropas que se alzaron entonces. En 1915, entró en la Escuela Normal y fue elegido secretario de la Asociación de Estudiantes. Allí fundó la Asociación por el Autogobierno de los Estudiantes que fue protagonista del movimiento revolucionario de masas en 1919. También trabajó intensamente entre los obreros ferroviarios, organizó el grupo de estudios marxistas de Li-Dazao y al tiempo volvió como maestro a Changshá. En 1921, ya incorporado al Partido Comunista de China y miembro de su comité central, organizó siendo secretario de Junán una importante huelga de trabajadores mineros.
En 1931, Mao Tsetung encabeza la Larga Marcha, en la que el Ejército Rojo, compuesto principalmente por campesinos pobres, recorrió 12.500 kilómetros, atravesó dieciocho cadenas de montañas, once provincias, derrotó a un ejército de un millón de hombres. Tras muchas batallas contra el enemigo extranjero, se formó el Frente Único Antijaponés, uniendo al PCC con el Kuomintang (dirigido por Chiang Kai-shek).
Expulsados los japoneses de China y finalizada la segunda guerra mundial, avanzó el proceso revolucionario.En 1949 triunfa la revolución y se funda la República Popular China. En el camino de la construcción del socialismo, en 1966 Mao impulsó la Revolución Cultural, generando las condiciones que durante una década impidieron la restauración del capitalismo en el país más poblado de la tierra.
Aportes fundamentales del Maoísmo
La imagen de Mao sintetiza grandes aportes al marxismo y a la construcción de un partido para la revolución. Desde la experiencia de la revolución en países dependientes, coloniales y semicoloniales, las necesarias transformaciones sociales y culturales dentro de la revolución para que esta avance, hasta el problema de las contradicciones entre el campo y la ciudad, entre los hombres y las mujeres o entre trabajo intelectual y trabajo manual.
Su vida, su lucha y los incontables aportes que ha hecho al conjunto del movimiento comunista internacional renacen con cada nueva ola de luchas y rebeliones en el mundo que llevan su imagen como bandera.

