El Che Guevara fue un gran comunista revolucionario, protagonista de la Revolución Cubana y faro para los comunistas del mundo en la pelea contra el imperialismo.

La revolución en el “patio trasero” de los yanquis
El Che junto a Fidel Castro fue parte de la guerrilla contra la dictadura pro yanqui de Batista, en Cuba. Allí la lucha de la guerrilla campesina y la huelga en la ciudad, se combinaron y abrieron paso al triunfo de la revolución el 1° de enero de 1959, derrocando al régimen dictatorial. Esta revolución barrió con el estado oligárquico imperialista y fue por etapas, avanzando luego hacia el socialismo.
En el mundo ya habían sucedido la revolución rusa y la revolución china, pero esta fue la primera revolución “hablada en castellano”, la única en América Latina. Y, todavía más importante, fue una experiencia que tiró abajo la teoría del “fatalismo geográfico”, sostenida por muchos partidos comunistas de la región; idea que sostenía que América Latina, por estar cerca de los Estados Unidos, iba a ser el último rincón de la tierra en liberarse. La experiencia de la revolución cubana mostró que eso era falso: que la revolución era posible aún en las fauces mismas del imperialismo yanqui.
En poco tiempo la revolución en Cuba realizó la Reforma Agraria entregando la tierra a los campesinos, terminó con el analfabetismo, derrotó en Playa Girón la invasión organizada por la CIA y expropió a los monopolios yanquis iniciando la construcción del socialismo.
“Una victoria de cualquier país frente al imperialismo es una victoria nuestra”
“Desde que los capitales monopolistas se apoderaron del mundo, han mantenido en la pobreza a la mayoría de la humanidad repartiéndose las ganancias entre el grupo de países más fuertes”, planteaba el Che en el Discurso de Argel. Esos países imperialistas dominan económica, política, militar y culturalmente a la gran mayoría de países oprimidos. En un país dependiente como el nuestro, el gobierno de Milei permite la entrada de tropas yanquis a nuestro territorio para realizar entrenamientos “conjuntos” con el ejército argentino y nos ata de pies y manos al FMI condicionando la política económica de la Argentina, con el fondo diciendo cuándo y dónde ajustar, recortando las jubilaciones, el presupuesto para salud, educación, entre otras cosas. Como si todo esto fuese poco la industria y la producción se amoldan a los intereses de los de afuera, profundizando la entrega de nuestra soberanía y recursos. Es en esta Argentina que la pelea contra el hambre y la miseria, por trabajo, techo, tierra para vivir y trabajar; la pelea por el fin de la explotación, tiene un enemigo: el imperialismo y los terratenientes.
El Che fue un tipo consecuente, antiimperialista hasta el final. En 1965 viajó al Congo, para sumarse al proceso de liberación que se estaba desarrollando en aquel país. Después de un breve paso por Cuba, viajó a Bolivia para continuar con la lucha antiimperialista y crear un núcleo revolucionario que se afiance y se extienda a los países limítrofes. El 8 de octubre de 1967, es detenido y al otro día asesinado por el ejército boliviano, asesorados por la CIA, con la complicidad de la URSS, y la traición del Partido Comunista de Bolivia.
El Che ubicaba que una victoria de cualquier país frente al imperialismo es una victoria nuestra; y que en el lugar del mundo donde nos toque luchar, somos parte de esta pelea. La pelea contra el imperialismo es parte esencial de la pelea por el comunismo.
Toda nuestra acción es un grito de guerra
Desde esta perspectiva, la resistencia del pueblo iraní que ganó las calles, con movilizaciones y abrazos simbólicos a la central nuclear frente al ataque de los yanquis e Israel es expresión de la defensa de la soberanía nacional frente a las injerencias imperialistas, y muestra de que se puede ganarles.
En América Latina también se multiplican las experiencias de lucha. El pueblo boliviano ha protagonizado importantes procesos de movilización en defensa de sus recursos naturales, de la participación popular y de los derechos conquistados como la Reforma Agraria. Estas luchas son un ejemplo de organización y de defensa de la soberanía frente a proyectos entreguistas que buscan enriquecer a unos a costa de las mayorías.
El pueblo argentino también es parte de esa lucha que se desata y crece en nuestra región: la pelea contra la reforma laboral de Milei, en defensa de las universidades públicas, por la emergencia en discapacidad, contra los despidos y suspensiones, contra los femicidios y la violencia hacia las mujeres. La lucha contra el gobierno de Milei, que ajusta, entrega nuestra soberanía y se arrodilla ante los yanquis, es parte de la pelea por frenar el imperialismo en nuestro continente y liberar nuestra patria.
Ser comunista revolucionario es ser antiimperialista
La historia del Che nos deja un ejemplo que sigue vigente. Como dijo en la carta a sus hijos: “sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Esa es la cualidad más linda de un revolucionario”. El Che fue un comunista que peleó hasta el final de sus días por la liberación de los pueblos oprimidos por el imperialismo. Hoy los jóvenes comunistas, revolucionarios y antiimperialistas seguimos el ejemplo del Che peleando por la revolución en cada rincón de la Argentina.
Hay un lugar para todos los jóvenes que se conmueven ante las injusticias, que están dispuestos a cambiar al mundo: para seguir el legado del Che, te invitamos a sumarte a la Juventud Comunista Revolucionaria.
“Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica.” Ernesto Che Guevara, “Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental”, 1967


