Una enorme rebelión popular sacude Bolivia. Ya van cuatro semanas de movilizaciones, huelgas y más de 90 bloqueos de las principales rutas en todo el país, con las demandas de campesinos, originarios, obreros, docentes, estudiantes y mujeres.

EL RECORRIDO DE LAS LUCHAS
Uno de los antecedentes inmediatos de la crisis fue el intento del gobierno de avanzar con un amplio paquete de reformas económicas. Posteriormente se sumaron los reclamos del sector del transporte, que denunció problemas vinculados a la calidad de los combustibles y exigió compensaciones para los trabajadores afectados. La COB (Central Obrera Boliviana) presentó además un pliego de demandas que incluía reclamos salariales, la defensa de las empresas públicas, entre otros.
Las diferentes luchas confluyeron finalmente en una demanda común: la derogación de la Ley 1720. La norma constituye una amenaza para pequeños productores, comunidades campesinas e indígenas, al facilitar procesos de endeudamiento y concentración de la propiedad de la tierra.
La lucha se intensificó hasta el punto de que el gobierno cedió en su decisión de aprobar la ley de tierras y eliminar los subsidios a los combustibles, pero el pueblo ya no soporta más está situación, se ha organizado por sectores, cada uno de ellos con demandas propias y exigen la renuncia del gobierno de Rodrigo Paz.
Los bloqueos de rutas se extendieron por gran parte del territorio nacional. Al cierre de esta edición se registran 90 cortes en siete de los nueve departamentos bolivianos, con especial concentración en La Paz y las regiones del altiplano. La magnitud de las medidas provocó problemas de abastecimiento y una creciente tensión política.

LA DERECHA SE UNE
En el plano internacional, distintos dirigentes sindicales y referentes políticos denunciaron la existencia de apoyo externo al gobierno boliviano, como los aviones Hércules enviados por Javier Milei. Según la denuncia trasladaban armamento para profundizar la represión, así como su utilización en el traslado interno del ejército y policía para reprimir en los diferentes puntos de bloqueos.
La actual crisis también reavivó viejos debates sobre el papel de la derecha boliviana en la vida política del país. Organizaciones sociales denuncian amenazas provenientes de sectores conservadores y grupos afines al oficialismo, que amenazan con la conformación de grupos paramilitares para levantar los bloqueos, mismos sectores que participaron en el golpe de estado a Evo Morales.
LA DISPUTA IMPERIALISTA POR EL CONTROL DE AMERICALATINA
La crisis política y social que atraviesa hoy Bolivia no puede comprenderse únicamente como un conflicto nacional: es parte de una confrontación más amplia que atraviesa a América Latina entre proyectos de soberanía nacional y proyectos alineados con los intereses de las grandes potencias y del capital financiero internacional.
Desde esta perspectiva, el gobierno de Rodrigo Paz representa una continuidad de las políticas impulsadas por las nuevas derechas latinoamericanas, como el de Javier Milei en Argentina. Una orientación común basada en el ajuste económico, la reducción del papel del Estado, la apertura a los intereses de grandes grupos económicos y una creciente subordinación a los organismos financieros internacionales y a la influencia de los Estados Unidos en la región.
Las movilizaciones que hoy recorren Bolivia expresan así un rechazo no sólo a medidas concretas del gobierno, sino también a un modelo político y económico contrario a los intereses de las mayorías populares.
Por ello, las protestas han logrado articular a trabajadores, campesinos, pueblos originarios, estudiantes y organizaciones sociales en torno a una misma consigna: la defensa de la soberanía nacional frente a las políticas que consideran funcionales a los intereses de las potencias extranjeras y de los grupos económicos concentrados. Las luchas confluyen en un solo grito: que Rodrigo Paz renuncie ya.

CON EL EJEMPLO DE LAS LUCHAS REVOLUCIONARIAS POR LA INDEPENDENCIA
Resulta imposible comprender la profundidad de esta rebelión popular sin considerar la historia de resistencia del pueblo boliviano. El Alto Perú, actual Bolivia, fue escenario de algunas de las luchas más importantes por la independencia sudamericana. Figuras como Juana Azurduy, Manuel Ascencio Padilla, Antonio José de Sucre y Simón Bolívar forman parte de una tradición histórica marcada por la resistencia al dominio colonial y la defensa de la autodeterminación de los pueblos.
Las riquezas extraídas durante siglos de territorios como Potosí alimentaron el desarrollo de los imperios coloniales, mientras las poblaciones indígenas, campesinas y populares protagonizaron sucesivas rebeliones contra la explotación y el saqueo, como las luchas por la reforma agraria, la Guerra del Gas y la Guerra del del Agua. Esa memoria histórica continúa presente en las luchas actuales contemporánea de Bolivia, como ejemplo de luchar por la patria contra cualquier imperialismo y por la dignidad del pueblo.
¡El pueblo boliviano no se arrodilla!


