EL MUNDO QUE CONOCÍAMOS NO EXISTE MÁS

La creciente tensión de la disputa interimperialista expresada en el aumento de los factores de guerra tuvo un nuevo salto cualitativo con la agresión imperialista a Irán.

La caída de la tasa de ganancia de los monopolios imperialistas renueva el interés de los distintos imperialismos para ir a otro reaparto de las áreas de influencia para afrontar la crisis que atraviesan. El mundo de hoy, como está dividido, no le cierra a las potencias para sus objetivos en la disputa por la hegemonía mundial. Al mismo tiempo que se intensifica la guerra comercial, esta ya no satisface por sí misma las vastas necesidades de los monopolios y así se abre paso a la guerra, esta es la forma actual de la disputa. Prueba de esto es la creciente carrera armamentística con los aumentos en presupuestos militares en varios países y los más de 50 conflictos armados alrededor del globo, el número más alto desde la segunda guerra mundial.

En este marco los Estados Unidos expresan el imperialismo más peligroso y más agresivo, actuando como el gendarme del mundo, como demostró recientemente en el descarado secuestro del presidente de Venezuela Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, las amenazas a México y Colombia, el criminal bloqueo a Cuba que resultó en el colapso total del sistema energético de la isla dejándola a oscuras, seguido de la declaración de Trump: “creo que tendré el honor de tomar Cuba”. A esto se suma el reciente ataque realizado en conjunto con la camarilla fascista que dirige el estado de Israel contra Irán. Como expresión de su envalentonada disputa por sostener su hegemonía, EEUU sacó a relucir su “nueva Doctrina Monroe”, que nos afecta directamente porque refuerza el ideal norteamericano de que nuestra latinoamérica es su “patio trasero”, como plantean cuando sostienen su objetivo de “América para los americanos”.

Esta brutal demostración de fuerzas del jefe imperialista yanqui son, a su vez, demostración de una profunda debilidad, de su propio declive, frente al rápido ascenso económico del imperialismo chino y el implacable avance de éste en regiones históricamente dominadas por los norteamericanos.

China, en este contexto, utiliza la disputa comercial, política y diplomática en tanto garantiza su aprovisionamiento energético y de alimentos en los preparativos para un conflicto armado directo con los Estados Unidos.

LA AGRESIÓN IMPERIALISTA A IRÁN

El día 28 de febrero los gobiernos de Estados Unidos e Israel lanzaron una operación conjunta llamada “Furia Épica” contra la República Islámica de Irán como parte de su política expansionista en Medio Oriente, llevando a la región a una guerra regional en la que más de 15 países se hallan involucrados. Lo hacen calificándolo como una “guerra preventiva” para impedir el desarrollo de armamento nuclear por parte de Irán, mismo argumento que utilizaron a mediados del 2025, similar al de las supuestas “armas químicas” que utilizaron para invadir a Irak, o el reciente “combate contra el narcotráfico” empleado para llevar adelante sus planes imperiales en Venezuela y América Latina en general. El ataque a Irán ya cuenta con más de 1200 civiles muertos, entre esos una escuela primaria de mujeres fue bombardeada dejando un saldo de 168 niñas y 14 maestras asesinadas. Fueron alcanzadas grandes reservas de petróleo y Trump amenaza con enviar tropas especiales a “confiscar” el uranio iraní. En este ataque fueron asesinados el ayatolá Alí Jamenei (líder supremo de Irán), el ministro de defensa iraní y varios miembros de la Guardia Revolucionaria. La rápida respuesta de Irán consistió en bombardeos a bases militares de los yanquis[2]  en Catar, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Arabia Saudí, Jordania e Irak. En varios de estos países hubo también masivas movilizaciones y ataques de sus poblaciones civiles contra las embajadas de los Estados Unidos. La respuesta Iraní también implicó el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo del mundo, implicando una alza en su precio internacional y afectando también a los mercados financieros, de gas, de fertilizantes, del turismo, etc. Como respuesta Trump llamó a quienes considera sus aliados para garantizar la escolta de los buques petroleros y permitir la reapertura de esa ruta comercial. A la fecha de esta edición este llamado fue rechazado por Australia, India, Corea del Sur, Japón, Alemania, Grecia, Francia, Italia, Canadá, Gran Bretaña, España y contando.
El gobierno yanqui utilizó también como pretexto las recientes movilizaciones contra el gobierno represivo de Irán, planteando que daría al pueblo iraní “la hora de la libertad”, buscando montarse en las reivindicaciones del pueblo para desestabilizar al gobierno e imponer su política imperial.

Sólo el pueblo iraní puede decidir sobre su destino, ningún Estado externo debe definir sobre ellos, condenamos la brutal agresión imperialista contra Irán y convocamos a la más amplia solidaridad con el pueblo y la nación iraní. Celebramos las masivas marchas y manifestaciones en rechazo al ataque yanqui e israelí.

Nuestra esperanza son las luchas de los pueblos por su libertad que crecen a lo largo y ancho del mundo.

LA REVOLUCIÓN FRENA LA GUERRA, O LA GUERRA TRAE LA REVOLUCIÓN

El brutal genocidio en Gaza, la guerra de Ucrania, la agresión yanqui a Cuba, Venezuela e Irán tiene, entre muchos objetivos, el de demostrar el grado de desigualdad de las fuerzas bélicas que se enfrentan, para así aleccionar y disciplinar a los países y pueblos oprimidos, para implantar la idea de que es imposible rebelarse ante la voluntad imperialista. Pero esto no es así, por el contrario, la disputa interimperialista y las distintas guerras abren fisuras que es importante tener en cuenta. Tomemos dos ejemplos:

La guerra en oriente medio obligó a los Estados Unidos a relocalizar parte de su maquinaria bélica, como el equipo antiaéreo que tenía desplegado en Corea del Sur. El gobierno de Corea del Norte aprovechó la ocasión para hacer pruebas de su propio armamento.

Los reiterados ataques a Emiratos Árabes hicieron que no pudieran proveer a las tropas de las Fuerzas de Apoyo Rápido que financiaba en la guerra civil de Sudán, siendo esto aprovechado por el ejército sudanés para barrer a esta fuerza de varias localidades.

Estas brechas que se abren también podrían ser aprovechadas por los pueblos para la lucha por su liberación, es posible torcerle el brazo a los fascistas e imperialistas para abrir nuevos caminos revolucionarios.

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