Conversamos con Elena Moncada, “sobreviviente y superviviente del sistema prostituyente, feminista abolicionista y fundadora de la ONG Mujeres por los Derechos”. Intercambiamos sobre su historia, el momento político, el presente del movimiento de mujeres y los desafíos a futuro.

“Fui preparada para ser prostituida”
Elena fue abusada por su tío y varios hombres más. Esos abusos venían acompañados de dinero o regalos por parte de ellos. Al mismo tiempo, su familia minimizó los hechos cuando ella los denunció, normalizando la violencia sexual. Tras el fallecimiento de su madre, su padre la empujó a trabajar como empleada doméstica a sus 11 años e irse a vivir con su pareja a los 16, quien sería más tarde el padre de sus 4 hijos y posteriormente la abandonaría. Tiempo después “se enamoró” de un proxeneta que la invitó a vivir con él.
A los 7 meses de su última hija, comenzó a ser prostituida durante 18 años. La prostitución la llevó a consumir para poder tolerar los dolores. En ese tiempo presenció el asesinato de una compañera por parte de un narco. Este episodio, dentro de tantos otros cargados de extrema violencia, en conjunto con el nacimiento de su nieto, la hicieron querer cambiar su vida.
Mujeres por los derechos
Muy joven comenzó su militancia en AMMAR, (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina) hasta que a raíz de sus diferencias y al “descubrirse feminista abolicionista”, es decir, hasta reconocer que “la prostitución no es un trabajo” y que “representa violaciones sistemáticas sobre los cuerpos prostituídos” se fue de la organización y una vez reinstalada en Santa Fe, fundó la ONG Mujeres por los derechos. Desde 2009 centra su actividad allí.
Nos cuenta Elena, que en sus inicios decidieron centrarse en 4 zonas de Santa Fe para realizar un “trabajo de campo.” Empezaron “a hacer capacitaciones, hasta hacíamos macramé, si nos enseñaban a hacer budín, aprendíamos a hacer budines” Y remarca que lo que querían era juntarse, más allá de la excusa. Hasta 2021 funcionaron en su propia casa, hasta que con mucho esfuerzo y con el aporte de la gente pudieron comprar un espacio donde hoy funcionan talleres, terapia de grupo y cooperativas que le dan trabajo a compañeras que pudieron salir de la prostitución y a mujeres en situación de consumo. “Convertimos la casa en un centro de día”, aunque aún están esperando que el gobierno provincial de Pullaro destine el presupuesto.
Elena nos cuenta, también, que nunca se acercó un funcionario, “si nos han apoyado, nos han acompañado un tiempito, pero nunca se nos acercó alguien que diga, «Me voy a poner la camiseta del abolicionismo. Vamos a preparar una política pública, vamos a hacer un proyecto de ley (…)”. Con orgullo y entereza, afirma que ellas “realizan el trabajo que el Estado no hace”
La tarea hoy
La terrible situación económica, social y política que atraviesa la vida de las mayorías, perjudica doblemente a las mujeres, en particular a las pobres: “la situación de violencia y explotación sexual en las mujeres se incrementó, y muchas de las compañeras tuvieron que volver a prostituirse después de la pandemia”, nos cuenta. Intercambiamos sobre cómo hoy la prostitución también se expresa de diferentes formas, en plataformas virtuales donde “las pibas venden contenido». Al no encontrar oportunidades laborales, ni poder proyectar un futuro, agravados por la situación.
La respuesta por parte del Gobierno Nacional fue cerrar todos los programas de lucha contra la trata de personas, de rescate y acompañamiento a las víctimas. El desguace de los comités provinciales de lucha contra la trata es total, despidieron a todos los trabajadores. “Los funcionarios no tienen idea de lo que es acompañar a una persona víctima de violencia, no sólo de explotación sexual, sino de violencia de género(…). Si me preguntan qué diría, lástima que esto va a salir después -de las elecciones-, diría que nunca más hay que votar a un a un libertario como este. Para ellos no valemos nada, ni siquiera un vaso de agua”
Elena ubica que “la división-del movimiento de mujeres- es una estrategia patriarcal: los «machirulos» la utilizan para hacer que las mujeres nos peleemos entre nosotras. Al estar divididas, se cumple el objetivo del Estado de mantenernos «confundidas y anestesiadas» para que no pensemos juntas”.
Aunque se menciona que costó mucho «volver a activar» tras la asunción del gobierno actual, intercambiamos sobre “el cambio” ante los últimos femicidios, volviendo a ser miles en las calles exigiendo que paren de matarnos.
“La tarea principal hoy tiene que ser la de tomar la bandera de la Emergencia en Violencia contra las mujeres”, dice Elena para finalizar la entrevista.
Sobre el caso de Loan Peña – el niño de 5 años desaparecido en junio del 2024 en Corrientes- Elena nos comenta que desde hace muchos años “es normal, que los chicos se vendieran, que los chicos desaparecieran». Y sostiene que para pelear contra el Estado proxeneta debemos “estar unidas y trabajar en la promoción y prevención”.
A los antecedentes en la región, conocida por el contrabando y los movimientos ilícitos en la llamada “triple frontera”, se le sumó el silencio de las autoridades. La desaparición de Loan habilitó al conjunto a discutir sobre los resabios del esclavismo que siguen existiendo en el presente: la trata de personas para la explotación sexual. Los días 22, 23 y 24 de Noviembre nos encontramos en el 38 Encuentro de Mujeres y Diversidades para visibilizar estos casos y denunciar al Estado Proxeneta.
Abolicionistas
El abolicionismo pretende un mundo sin prostitución (negocio que mueve millones de dólares anuales y expresa la otra cara de la trata de personas para la explotación sexual) pero ello no puede ser el resultado de la represión, sino de sociedades y estados capaces de generar condiciones de vida dignas,
vivienda, salud y educación para todas las personas, pero en particular para las mujeres en situación de vulnerabilidad social.
Somos social, política y económicamente desiguales: el capitalismo, que se basa en la explotación de clases, consolida también las desigualdades de género.
El rol social y el lugar dentro de la familia, limitan seriamente la autodeterminación de las mujeres, impidiendo las posibilidades de un “consentimiento prestado en libertad”.
Luchar contra la prostitución, es luchar para que se mejoren las condiciones de vida de las mayorías, mientras peleamos por nuestra verdadera libertad.
Si querés conocer más sobre Elena
Ha publicado varios libros, principalmente de carácter autobiográfico que nacen de la necesidad de contar su historia desde sus propias palabras y son herramientas clave para su vida militante. Pedinos en todo el país “Yo elijo contar mi historia”, “Después, la libertad” y “Soy Elena”.


