Belén, ficción nacional

En septiembre se estrenó en los cines Belén, la película dirigida y protagonizada por Dolores Fonzi, que llevó a la pantalla grande la historia de la joven tucumana que en el 2014, fue a la guardia de un hospital por dolores y terminó presa, acusada de un aborto clandestino.


Creo que hay talentos de las películas que tienen que ver con la época en la que caen, justo hay un endija de la historia donde esta película entra” decía Dolores Fonzi en una entrevista. Y la historia de Belén, que ocurrió hace más de diez años, nos llega en forma de ficción en un momento político en el cual el movimiento de mujeres y las diversidades es atacado y desprestigiado por el gobierno de Milei. Como así también, tiene de trasfondo político e ideológico el debate del financiamiento del Estado al INCA, y el incentivo a la cultura nacional.


Presa por ser mujer y pobre

En marzo de 2014 una joven por entonces de 24 años llegó a la guardia del hospital público Juan Bautista Alberdi de San Miguel de Tucumán con fuertes dolores abdominales. Mientras era atendida, la policía irrumpió en el lugar y se la llevó detenida, acusándola de haberse practicado un aborto (en un baño ubicado en un ala lejana del nosocomio se encontró un feto desechado). Luego de permanecer dos años en prisión y con una defensora pública que no hizo ni un mínimo esfuerzo por denunciar la acumulación de errores (horrores) procesales, fue condenada tras un juicio oral a 8 años por homicidio agravado por el vínculo.

Belén termina en la cárcel por ser mujer pero también por ser pobre y no tener los recursos necesarios para enfrentar un proceso judicial. La gran mayoría como Belén, sufrimos la doble opresión, de género y de clase en este sistema capitalista y patriarcal. Si bien la directora no quiso poner un especial acento en esto, el mensaje se interpreta en la pelicula, porque es parte de esa realidad cotidiana que luchamos por revertir y transformar.


Narrar el dolor y la lucha

La película, prenominada al Oscar y premiada en el Festival de San Sebastían, es desde lo artístico y estético impecable. Las grandes actuaciones, la fotografía, el realismo que trasmite, y un guión prolijo que dice mucho sin acentuar aspectos de forma solemne. El argumento, basado en la novela de Ana Correa, está centrado en el recorrido de la abogada de Belén, Soledad Deza, quien encabeza la defensa de Belén en un caso que desnuda las terribles injusticias institucionales que sufrimos las mujeres. Vuelve a poner sobre la mesa el debate del aborto, que si bien en Argentina es legal desde 2020, es importante no abandonar la discusión de lo que significa un derecho para nosotras, un logro del movimiento que implicó grandes luchas y avances para la sociedad. Sobre todo el debate continúa en un momento de recortes de políticas estatales a las problemáticas de género, en un contexto donde las violencias se profundizan, donde nos plantean dar marcha atrás en materia de derechos. Los ajustes del presupuesto destinados a la ESI, anticonceptivos, y trabas para el acceso al aborto seguro y gratuito, entre otros.

El film revaloriza como la libertad de Belén se consigue con la lucha de un movimiento de mujeres que conmueve por su solidaridad, su fuerza y unidad. Lucha y unidad que empieza a gestarse en los Encuentros de Mujeres, esa gran columna vertebral que tiene el movimiento en Argentina. En los talleres, muchas conocimos el caso real y sentimos una gran indignación por la injustica que sufrió Belén. El proceso tuvo grandes irregularidades desde el comienzo, mostrando como el patriarcado está latente en las instituciones de este sistema. Algunas de ellas, se cuentan en la película, de forma muy clara. Así mismo, el caso fue un gran impulso para la Campaña Nacional por el Aborto Legal y a partir de la discusión en los encuentros, se fue nacionalizando y fuimos protagonistas de la lucha para sacar a Belén de la cárcel. Juntando firmas, difundiendo, y saliendo a las calles a gritar ¡Libertad para Belén! Porque Belén fuimos y somos todas aquellas que sufrimos el maltrato en los hospitales, la culpabilización de la justicia y de una parte de la sociedad que nos juzga por querer decidir sobre nuestros cuerpos.

Miles nos sentimos identificadas y nos conmovimos en una de las escenas finales, cuando después del alegato de la abogada y la sentencia final, en el camión de custodia policial, los ojos de Belén (Camila Plaate) se vuelcan a mirar la gran marea de mujeres convocadas en la plaza para exigir justicia y su liberación.

La película ya recorre lo que queda de este este año y el comienzo del que viene, el camino al Oscar. Más allá de los premios y reconocimientos, para nosotras su valor es inmenso porque significó ver nuestras vidas y luchas contadas en la pantalla grande, con las fotografías reales al final de las multitudinarias marchas que protagonizamos para que el aborto en Argentina sea Ley. Hoy nos trae el recuerdo de esa hermosa batalla cultural y política a la que le pusimos el cuerpo. Y hoy también, es bueno recordar de lo que fuimos y somos capaces de lograr unidas en las calles.


Un elenco de industria nacional


Dolores Fonzi y Camila Plaate en sus papeles de Soledad Deza y Belén, están muy bien acompañadas por un gran elenco conformado por Luis Machín, Julieta Cardinali, Sergio Prina, César Troncoso, Laura Paredes, entre otros.


Si te gustó la peli te recomendamos los libros “Somos Belén” de Ana Correa, editado por Planeta con prólogo de Margaret Atwood y “Jaque a la reina. Salud, autonomía y libertad reproductiva en Tucumán», de Soledad Deza, Alejandra Iriarte, Mariana Álvarez. Editado por Cien Flores.

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