Estados Unidos cree que América Latina y el Caribe es su patio trasero y puede hacer lo que quiera. Hace poco cambió su doctrina militar poniendo el foco en nuestro continente para contrarrestar la presencia del imperialismo chino. Quiere extraer más recursos, obtener más ganancias sin que nadie se le resista.

Cambio de doctrina militar
Hace pocos meses el presidente Donald Trump, junto al secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth presentaron las líneas centrales de la nueva Estrategia de Defensa Nacional ante el Alto Mando estadounidense en el auditorio central de la base militar de Quantico. Allí anunciaron:
- Desaparición del “Departamento de Defensa” y creación del “Departamento de Guerra”
- Promesa de Trump de aumentar el presupuesto militar a más de un billón (un millón de millones) de dólares en 2026. Esto representa un aumento de alrededor de un 12% respecto a 2025 siendo, por mucho, el principal presupuesto de defensa del mundo. El segundo y el tercer presupuesto son el de China, en alrededor de 314 mil millones, y el de Rusia, cerca de 150 mil millones.
- Trump alentó a “reavivar el espíritu guerrero” y advirtió que la preparación bélica se libra en dos frentes especialmente: contener a China y enfrentar en las propias ciudades de Estados Unidos a un supuesto “enemigo interno”, desplegando tropas en ciudades de EEUU para contener manifestaciones.
Esta nueva doctrina significa una política más agresiva de EEUU. Aunque todo esto se hace en nombre de la paz, en los hechos se preparan para ir a la guerra y confrontar en ese terreno con otras potencias imperialistas como China, avanzando en la intervención en países latinoamericanos.
Doctrina Monroe en la era Trump
El despliegue militar en el mar del Caribe que realizó Estados Unidos para cercar y amenazar con la invasión a Venezuela es la expresión de este cambio de doctrina. Que Estados Unidos se crea dueño de nuestro continente no es algo nuevo. En 1823, James Monroe, presidente de EEUU en ese momento, estableció que cualquier intervención de potencias europeas en países del continente americano se consideraba un ataque a Estados Unidos. Se estableció “América para los americanos” aunque en los hechos es “América para EEUU”.
Ahora Trump rodea militarmente a Venezuela y amenazó a Colombia. Tiene el objetivo de derrocar al gobierno de Nicolás Maduro, quien mantiene una alianza -hasta ahora firme- con China y Rusia. A la vez se quieren quedar con el petróleo de ese país. Trump empezó atacando lanchas vinculadas al narcotráfico, ahora se robaron un buque lleno de petróleo. Nada le importa a Trump el derecho del pueblo venezolano a decidir por sí mismo su presente y futuro.
Atrás de tumbar al gobierno de Maduro no está ni la paz, ni la libertad, sino la intención de imponer por la fuerza a un Milei versión venezolana: Que se subordine a la política exterior yanqui, que permita la injerencia económica y política interna para obtener recursos como el petróleo.
Es una tarea fundamental de los pueblos de América Latina y el Caribe desplegar una gran campaña para rechazar la intervención yanqui en el país hermano de Venezuela.

Los yanquis en Argentina
Antes de las elecciones de octubre, el gobierno de Milei venía cacheteado por las luchas, denuncias de corrupción y los vínculos con el narcotráfico. Ahí jugó Trump poniendo 20 mil millones de dólares y amenazó con retirar esa “ayuda” si la Libertad Avanza no ganaba. El descontento con el gobierno anterior y el miedo a una crisis económica, se mezcló con debates que existen en el pueblo como “¿Es malo que Estados Unidos nos de plata?” y otros como “¿Y si ese apoyo de EEUU realmente sirve para que Argentina deje de estar mal?” Para una parte no aparece como algo “malo” la intervención yanqui sino como la posibilidad de estar mejor. De forma similar, sucede con las discusiones sobre el rol de China en nuestro país.
La “ayuda” yanqui no es gratis: quieren bases militares en el territorio, aumentar las ganancias de sus monopolios en el país (como Ford, Mondelez, Cargill) y en caso de conflicto militar van a exigir que enviemos tropas ¿Nos imaginamos yendo a masacrar al pueblo hermano venezolano por capricho de Trump y apoyo de Milei?
En estos dos años vimos como el gobierno de Milei fue subordinado a la Argentina a los intereses yanquis, como parte de una disputa con otras potencias imperialistas (particularmente China) por el control de nuestro país. Pero no solo buscan contrarrestar a los chinos sino también impedir que en nuestro país haya un cambio de rumbo real, donde no dependamos de ninguna potencia: por eso incrementaron la represión y ahora buscan una reforma laboral que quiebre la organización sindical. El gobierno tomó aire cuando ganó las elecciones, a su vez las luchas de estos dos años son un problema para un gobierno que quiere ir más a fondo.
Trabajar para profundizar y unir esas luchas en multisectoriales para seguir desgastando al gobierno y su política de ajuste y subordinación a los yanquis, es la semilla de un futuro donde nuestro país sea independiente de toda potencia extranjera, con tierra, techo, trabajo, industria, salud y educación para el pueblo.


